| ENSEÑANZA A
DISTANCIA: MODELOS
En España cuentas en la actualidad con una amplia oferta de cursos virtuales e incluso se ha desarrollado un entramado de empresas dedicadas exclusivamente al desarrollo y gestión de este tipo de cursos. Sin embargo, a algunos analistas les preocupa la adaptación de los estudiantes españoles a un método de aprendizaje que en algunos casos es radicalmente distinto al que están acostumbrados. En teoría, un curso virtual debe ser totalmente interactivo y multimedia. En resumidas cuentas, el alumno debe obtener los conocimientos del modo menos pasivo posible. El estudiante debe sentirse estimulado al sentarse frente al ordenador. No puede sentirse como si únicamente estuviera repasando hojas escaneadas o apuntes prestados. Internet debe ofrecerle todo un amplio abanico de propuestas interactivas Que le permitan olvidar que está en casa enfrente del monitor. Al mismo tiempo, debe suplir la falta de convivencia real con otros estudiantes y el profesor. Si el curso no reúne todas o al menos la mayoría de las condiciones que acabamos de mencionar, es previsible que el estudiante se desaliente con bastante facilidad y lo abandone antes de terminarlo. Durante años, el modelo educativo en España ha sido mayoritariamente pasivo, y se ha basado en distintas versiones de la vetusta y aburrida clase magistral, sistema que han superado ya hace algún tiempo en muchos países del norte de Europa y Estados Unidos. Por eso, el alumno se encuentra en una disyuntiva. Si bien le resulta más fácil adaptarse a un mal curso virtual (apuntes en formato html sin más); ese modelo le resulta seguramente poco menos que exasperante. Quizá el camino para sacar partido de los cursos virtuales pase por remodelar previamente la totalidad del sistema educativo tradicional. |